Mayor desafío para las pymes: hacer calzar los flujos

Noviembre 22, 2018

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Todas las empresas pueden enfrentarse a escenarios de falta liquidez. Por ello, lo importante es determinar qué tipo de financiamiento funciona mejor, porque el factoring no es lo mismo que un crédito. Acá te contamos qué opción te conviene para cada situación.

Muchas empresas, sin importar el tamaño, enfrentan problemas de caja. Gran parte del tiempo uno confía en que los pagos comprometidos llegarán puntuales o que las utilidades reinvertidas permitirán la ampliación del negocio en el tiempo. Cuando esto no funciona, las compañías siempre pueden buscar financiamiento para cumplir con sus obligaciones o presupuestos.

Antes de buscar capital, lo importante es determinar qué es lo que se financiará, para así elegir el mecanismo más idóneo de acuerdo a nuestra necesidad. Entonces, cuando los emprendedores se enfrentan a una situación en la que no se amerita exclusivamente la obtención de un crédito, el factoring emerge como una alternativa muy recomendada.

¿Cuándo optar por el factoring?

Para cualquier tipo de necesidad asociada al capital de trabajo, es decir, cualquier tipo de actividad indispensable para mantener a la compañía funcionando, tales como pagar sueldos o deudas, lo recomendable es el factoring, porque:

  1. Tiene un calce perfecto del flujo. Mediante el factoring, la empresa traspasa el servicio de cobranza futura de créditos y facturas que tienen a su favor a un tercero, en este caso Tanner. A cambio, la empresa obtiene de manera inmediata el dinero comprometido en esos documentos –créditos y facturas-, con un descuento. Así solo anticipa flujos comprometidos y delega la gestión de cobranza.
  2. Es más ágil. El proceso de evaluación en el factoring se ha perfeccionado, autorizando operaciones en menos de un día. Lo que puede ser aún más rápido si usan el portal web de factoring  de Tanner, que permite a sus clientes autogestionar sus requerimientos online, con todo el proceso en línea.
  3. Libera la cobranza. Para muchas empresas que no tienen división de cobranza o finanzas, el cobro de las facturas pendientes es una gestión compleja, en la que no tienen expertise ni el equipo necesario para llevarla a cabo. Cuando trabaja con factoring, no solo se consigue liquidez sino también se externaliza el cobro.
  4. Mejores tasas. Al entregar financiamiento contra una factura por pagar, el riesgo se comparte de manera más equilibrada entre la empresa y el deudor. En sentido, una pyme consolidada y solvente va a beneficiarse de tasas mucho más bajas que las que podría obtener solicitando financiamiento con garantía en su operación. Por otro lado, si el deudor de la factura cuenta con un buen perfil como pagador, las pymes que no posean una buena salud financiera también pueden acceder a tasas convenientes.

¿Cuándo es mejor optar por un crédito?El crédito es ideal para financiar necesidades de capital de largo plazo,como el plan de crecimiento de la empresa, que puede incluir la ampliación delas dependencias o la implementación de maquinaria que permita una mayor laproducción.  Lo más importante es que si no estás seguro cuál es la formamás adecuada de financiar su pyme, busque asesoría de expertos y exija detallede las herramientas, costos y focos de cada instrumento. En Tanner existenequipos que pueden ayudarte en esa tarea.